Dedicada a nuestro buen amigo Eugenio Agüero López  
     
 

La minería en Sorbas va unida a la época de la minería en nuestra provincia. Destacamos dos etapas: la del plomo, en el siglo XIX y la del hierro, abarcando su esplendor, de éstas últimas, entre los años 1890 y 1930. Estas empresas eran todas de origen extranjero, bien inglesas, francesas, belgas o alemanas. Entre los puntos mineros de mayor importancia destacan: Gérgal, Serón, Bacares, Lucainena de las Torres... Lubrín o Almagrera.

Cerca de nosotros, las minas de Bédar unida a Garrucha a través de cables aéreos, o por tren como lo era las de Lucainena de Las Torres con Agua Amarga. Hoy, todas ellas, han quedado relegadas al olvido o para recuerdos de aquellas personas que trabajaron en ellas y  que hoy, es uno de los temas que son parte de sus conversaciones, como así mismo, etapas de algunas rutas turísticas.

 
     
 

 
     
       
  Bédar   Agua Amarga   Rodalquilar  
             
   

Buscando en la historia, podemos decir que la minería en Sorbas, tuvo una época de esplendor. La Pedanía de La Herrería, lleva este nombre,  por haber existido una fundición de hierro, por privilegio de la Reina Doña Juana a Don Diego López de Haro en el año 1511, y leemos "para agora e para siempre jamás". Se explotaban, en aquel entonces, las minas de hierro,  y quizás de otros metales, que había en los pueblos de Cabrera y Teresa, pertenecientes hoy al municipio de Turre y anteriormente al de Vera, y situadas en la Sierra de Cabrera. También eran explotadas las del  Puerto del Honor hasta Mojácar.

Es lógico pensar que la historia de "la minería de Sorbas" es mucho más amplia que la expuesta en ésta web, pero no es objetivo nuestro, ampliar este tema de forma exhaustiva, sino de dar a conocer, todo lo que éste municipio tiene de "riqueza en general" y de historia, pero de forma resumida.

 
  Vista de Agua Amarga, desde una de las instalaciones.          
             
             
     
 

Las minas en La Mela (Sorbas)

 
   

 

   
 

 

Como hemos dicho anteriormente, debemos remontarnos a los años 1953 - 1954, para hablar sobre las minas en esta localidad.

De poca importancia, desde el punto de vista económico, pero grande por haber sido una parte importante en la vida de las familias de nuestra Sorbas y de otros pueblos de los alrededores.

No nos ha sido posible encontrar ningún documento o libro que nos hable de ellas, pero sí hemos tenido la gran suerte de encontrar a un amigo que fue "picador" y es el que nos relata parte de la historia de nuestras minas, otra parte del gran patrimonio de nuestra tierra, que a veces encontramos en libros y otras veces, como ésta, en las mentes lúcidas de nuestros mayores que nos comentan sus vivencias para que la historia no caiga en el olvido.

 
 

Boca de entrada a una de las minas.

     
         
 

"Eran los años 1953 o 54, cuando yo salí de la "mili" y me incorporé a trabajar a las minas que se habían reabiertos y a falta de trabajo, allí que me fui.

En esa mina yo tenía el número 19, que era el número que teníamos como trabajadores y para recibir nuestros contratos. Quiero recordar que la empresa, española, se llamaba Alfumero pero.. no lo recuerdo bien.

De estas minas extraíamos hierro. Vivíamos casi toda la gente de La Mela pero también de Sorbas y de algunos pueblos de estos alrededores, total, casi podríamos decir que éramos más de cuarenta familias, las que vivíamos de éste trabajo.

 

 
     

Resto de edificación utilizada para guardar herramientas.

 
         
 

 

Los jornales eran de 8 horas y los sueldos variaban, dependiendo del trabajo que hacías.

Por ejemplo, yo era "picaor" y era de los jornales más altos que se pagaban. Veamos:

Por trabajar en "la calle" (fuera de la mina): 20 pesetas    (0,12 euros)

Por trabajar dentro de la mina: 45 pesetas   ( 0,27 euros)

Por trabajar como picador y consiguiendo extraer 30 metros cúbicos de material: 65 pesetas ( 0,39 euros).

Además "el picaor" era también el encargado de colocar los cartuchos de dinamita, con todo el peligro que corría el encargado de este menester. ¿Cuantas veces nos vimos en peligro por esta causa?. Muchísimas, pero... alguien tenía que hacerlo y como pagaban bien y las cosas no estaban para pensar mucho.... pues allá que íbamos poniendo cartuchos aquí y allí.

¡¡¡ Madre mía ¡¡¡, ahora que lo recuerdo... cuanto costaba ganar unas pesetas...

 
 

La Mela vista desde las minas

     
         
 

No sabes lo mal que se pasaba allí dentro.  Contabas las horas, una a una, pensando en salir de allí, al aire libre. Recuerdo que más de una vez le dije al capataz, Cristóbal, que aquello no estaba en condiciones para trabajar pero nos decía que "hay que seguir palante".

Para entendernos entre nosotros, los trabajadores, a las bocas de las minas les pusimos nombres para no equivocarnos. Así teníamos la mina del baoco, la mina de la "cañá" de los olivos, la mina del almendro, la del "cojo" y el cerro que había al lado nuestro lo llamábamos el Cerro de las Compañías que solo los que trabajábamos allí lo conocíamos por ese nombre.

En lo alto de esos cerros se puede ver también, los agujeros que servían de respiraderos para que el aire entrara en la mina y no respirar aire viciado ni tanto polvo.

 

 
     

"Respiradero" de una de las galerías.

 
         
 

   
 

Restos   de   materiales

 

extraídos   del   interior   de   la   mina.

 
         
 

Lo que sacábamos del interior se lo llevaban en unos camiones muy grandes, parecían camiones rusos, a Águilas, un pueblo de Murcia, donde trataban el hierro que habíamos sacado y luego lo llevaban en camiones a otro lado o en barco. Y esto es todo lo que yo te puedo contar. Luego, las minas se cerraron definitivamente en el año 1.958, después de consultarle a los facultativos de la mina, D. Teodoro y a su hijo D. Félix, que eran los ingenieros y se llevaron todo, los raíles, las vagonetas... todo. Después de esto tuvimos que comenzar a buscar otros trabajos. Unos se fueron a Alemania, otros a Francia, a Barcelona, a Estados Unidos... ya sabes.

 
         
 

 
         
         
 

Águilas

La ciudad de Águilas es uno encantadora ciudad portuaria situada en la Costa Cálida.

Una tradición marinera que ahora se combina con una amplia gama de instalaciones turísticas, y una de sus principales atracciones, es el extenso litoral.

Águilas, viejo puerto romano de pesca, se estableció en tiempos más modernos durante la Ilustración, cuando en 1785 comenzó a funcionar como un puerto de salida para los productos de la Región de Murcia, de fértiles campos.  

En el siglo XIX se convirtió en un importante enclave minero, un recordatorio de entonces, es el embarcadero Hornillo, donde el hierro, plomo y plata de las cercanas minas fueron embarcados en los buques.

 

 

 
         
 

 
         
 

Y donde comienza nuestro nuevo interés por estas minas es, después de haber escuchado a nuestro amigo en su relato, "si estas minas se reabrieron en los años 1950 ¿ desde cuando estaban estas minas en producción ?".Por ello, desde estas líneas pedimos que si usted conoce a alguien que sepa la historia de estas minas anterior a los años 50, se pongan en contacto con nosotros a través de nuestro correo electrónico. Se lo agradeceremos muy sinceramente. Gracias.

 
         
 

Y la ayuda nos llegó, de esta manera: "Me dice mi padre que le suena que, efectivamente, cerca (TM Bédar ¿?) de nuestras minas se explotaban otras de menor calidad de mineral y poca cantidad, que se mezclaba con el nuestro y que durante una temporada se llevó a Águilas y luego a Garrucha. Recuerda que la empresa era AGRUMINSA o algo similar, regentada por un tal D. Arturo, pero que eran de Avilés. El de Bilbao era Ignacio Sellán Aizpuru y luego Jorge España, que fue quien contrató con mi familia.

 
         
 
 
 
         
     

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