Bajo seudónimo de "Fray Josefo", nos escribe unas coplillas, como él las llama, un sorbeño amigo nuestro desde hace bastante tiempo. En sus "coplillas" se unen la ironía, la gracia, la sorna y el deseo de pregonar lo que su imaginación fabrica una y otra vez, dedicadas a unos y a otros. Comenzaremos por  las que dedica a la "hermosura y a la belleza de la mujer".

 
 
 
 
 


Sin dedicar a nadie, entre crítica un poco de amor y belleza



     
 

Soneto el aire de tu mirada

Cuando estoy contigo bañado en lágrimas estoy, rompiendo el aire con tu mirada,

Y no oso deciros que he llegado a vos en tal estado, estando donde estoy y andando lo que he andado, desmayo tengo en mi mente, saturando tu olor el entorno, seguiros por estrecho camino quiero.

Cuando estoy cerca me atrevo y no debo.

O muerte o prisión tengo si veros es el placer que tengo, Desnudo mi espíritu ante ti por necesidad de teneros.

 

 

 

 

 

La efigie de tu ser

Parado en el quicio, y, nadando ante mis sentido, la efigie de tu ser se quedó como un borrón tenebroso, ornamentada en ardor, que emerge y sin vista queda.

Mirando atrás o donde la vista fijo, veo tus ojos chispear; encuentro tu mirada desviada, pasión en tus sentidos, los tuyos, nada más.

 
         
 

Dos palabras

Tan apacibles son tus palabras, que la luz de la luna se detuvo en mi boca.

Tan apacibles son tus palabras que digo queriendo-¡oh, que linda, la existencia!-

Tan apacibles y tan dóciles, qué óleos aromáticos sobre tu cuerpo se vierten.

Tan apacible y tan bellas, que excitables, mis dedos, se perturban acariciado tu cuerpo.

 

 

AL QUERUBIN

¡Oh, querubín!  por mil mujeres amado,

Cariñosas y alegres cuando ellas querían,

Juntas contigo nunca las dejarías

Y ellas juntas conjuradas te amarían. 

¿Quién me diría, pidiéndome los números

Que también yo guardaría,

Que habilidades de este ser mujer diría

Que tan grave dolor me haría si los números le daría?

Pues el amor a todas juntas, casanova,

Con tu cuerpo le distes,

Llevadlas junto al mar que dejaste, y ámalas.

Retorna y no aumentes tus males;

             Ni desdichados miedos.

     Que bien basta amor para tus pesares.

 

 
         
   

   
         
 

ODA AL CULO TREMEBUNDO

 

HERMOSA  MUJER

 
  Venus de feroz esteatopigia   Para vos, hermosa mujer.  
  Que semejante no hay en el mundo   Que tanto amor vertisteis a gentiles.  
  Así del orbe afirma el vigía   Esperad el galardón que con mi ser ganareis,  
  Viéndola sentir un gran retortijón   con la fe entera que tenéis.  
  No hay sima en la foresta     Venid con buena esperanza, y deja  
  Aunque se busque con intención    tupido consuelo en mi memoria.  
  Que abarcar pudiera ésta      
  Miasmático grueso mojón.      
         
 
 
 
 

ME MIRAS Y NO TE VEO

 Crezca tú mirada amigo mío, frente a un espejo, y  mírate con cuidado el presuroso curso del río de tus ojos.

Tú mirada cubierta de anteojos oscuros y en ti una espeluznante dolencia soterrada en esta insociable selva de miradas, eres un solitario.

Solo y gentil cuan romeo ante su amada, fueron tus testigos compañeros, que ha carcajadas ante semejantes monóculos con patillas resonaban  sus risas frías y cavernosas

Cierras tus ojos con muerte fiera y aparta de ti semejante artefacto, que la vista daña. Crezca tu mirada amigo mío..., deja al sórdido que ría el último.

Que tu cuerpo repose con mirada firme y no llores con lágrimas de cocodrilo

¡Las ópticas existen!

 

CRISIS, QUE CRISIS

Estas en forma, oh gobernante, de pérfido luciente dura eres, tu voz y pincel niega al reino de taifas el espíritu de nación.

Su nombre, aun lo niegas con el mayor aliento dinos con los clarines de la fama que te rodea: artesano de la piel, que no de la economía:

Vete y prosigue tu camino.

Yace el pueblo. Perdido entre el portal de Belén y el césped verde.

Heredó arte; y el arte, estudio; iris, colores; otros tiempos eran.

Nos tienen comprados con dinero de otros, que pagaremos todos.

Gobernantes de poder metidos en vuestras urnas, bebeos vuestras palabras y oleros vuestros sudores.

Espíritu al leño y vida al lino.

 
 
 
 
         
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