|
|
|
DE OTROS TIEMPOS y ACTUALES |
|
|
|
|||||
|
LOS ADAGIOS |
LLEVAR LAS CASTAÑAS |
LAS OLLAS |
||||
|
¿De cuando proceden los adagios?. Harta complicada sería la cuestión planteada. Sí, es posible saber como eran y en que época se utilizan o se disfrutan. Los adagios, por mí vividos, consisten en pasar un rato agradable y lleno de risas, rodeado de buenos amigos. Comencemos. Se preparan unos papelitos con los nombres de los hombres y de las mujeres que van a asistir a la reunión, normalmente parejas y por otra parte, otros papelitos con frases simpáticas o, en su caso, algo picantes, siempre alusivas a la pareja. Reunidos todos, y en su momento, se abrirán los papelitos, diciendo el nombre de la pareja, por ejemplo Pepe y María. La voz cantante de la reunión dirá en voz alta: ¿Que le dice Pepe a María?, el resto de amigos contestan: ¿Que le dice?. Se extrae otro papelito del sombrero donde se han removido y se leerá lo que dice en él. Por ejemplo: "Si no te pones para la fiesta la mantilla, te voy a leer la cartilla". Luego se dirá al contrario: ¿Que le dice María a Pepe?. Contestan todos: ¿Que le dice?. "Ni fiesta ni mantilla, tú esta noche a dormir a la camarilla". El juego puede variar, si se hacen tres montones: uno con los nombres de los hombres, otro con el de las mujeres y un tercero con los adagios. De esta forma, se pueden emparejar algunos solteros. Estas reuniones, yo las viví en tiempo de Nochevieja
|
Se sabe que esta tradición es antigua, por lo que hay que remontarse, casi a la mitad del siglo XX o "desde el principio de los tiempos". Esta costumbre afectaba a los novios, que lo eran formalmente. No llevarle a la novia castañas, se podría tomar como una afrenta o una gran desilusión por parte de ella. Al novio, como no, le acompañaba sus padres. El acto social estaba en pleno apogeo, incluida la botella de anís de la que se encargaba el padre del novio. Por parte de ella, todo estaba preparado: mantel nuevo, pan de higo y mosto. El futuro de la novia estaba servido. A partir de aquí, la relación se hacía más seria, más formal. En La Mela, durante una época, la estuvimos viviendo, con todos los vecinos de esta barriada, en el tiempo en que están las castañas a pedir de boca (octubre). y fue en el "Primer Certamen Cultural del Valle de El Fonte". Luego, al no haber "relevo generacional"... ya se sabe. Por eso, queremos dejar constancia de aquellas tradiciones o costumbres, que nunca deberían perderse para que nuestros hijos o nietos, sepan de aquellos tiempos.
|
Celebraremos "las ollas" el último día de los carnavales y digo "celebraremos" porque de eso se trata y nunca de dar alas a los que no quieren entender la fiesta. Se sabe, por el método "del boca en boca" que se iba a las alfarerías a recoger aquellos cacharros que no habían cocido bien y que el alfarero nos guardaba para este día. Consistía en romperlos en las puertas de las casas de aquellos que, por una u otra razón, no nos caían muy bien. Bien entrada la noche y escondidos, se iban acercando a las casas donde habían pensado en romper la olla o las ollas, dependiendo del grado de "tirria" que se le tuviera al vecino. Una vez en la puerta y sin que nadie nos viera, ¡¡¡ plafff ¡¡¡, la olla rota. Y así de vecino en vecino. La verdadera fiesta, sería al día siguiente donde los comentarios o las críticas susurradas hablaban de que a fulanito o a menganito, le habían dejado la puerta "hecha un asco"... "si ya se sabía... si es que no aguanta ná... pues que se habrá creído... menudos aires se da... se lo tenía merecido.."
El AGUA Si van a la Feria de Sorbas, a mediados de Agosto, vayan preparados, pues el último día, pueden recibir una ducha gratis y, lo peor, por sorpresa. No se enfade, es la tradición, tirarse agua unos a otros. |
|
DAR LA CENCERRÁ |
||
|
En la actualidad, podemos asegurar que está en desuso, porque hoy somos más tolerantes y menos críticos o por desconocimiento de esta costumbre. La cencerrá consistía en hacer ruidos (uuuuuh) con un tubo grande y hueco, o golpeando latas, durante mucho tiempo y desde distintos lugares, cuando un viudo se iba a casar de nuevo. Era una llamada de aviso a los demás vecinos, que desconocían las intenciones de fulanito y menganita, ya que antaño, no era costumbre hacerlo público, quizás por estar mal visto. Se daba "esta serenata" en los pueblos muy pequeños o en cortijadas, donde la noticia podía correr más que la pólvora y que la única intención era dar a conocer este evento para divertirse y tener algo de que hablar, aunque al viudo le sentara fatal. |
||
|
Estas son algunas costumbres de Sorbas. Las otras, aún celebrándose en Sorbas, no son exclusivas de esta Villa. |