La historia de la apicultura se remonta a los primeros asentamientos de la población humana y se considera a ésta como una actividad paralela al surgimiento de la civilización moderna.

La miel se utilizaba, ya, en el Mesolítico (7.000 a. de C.).La abeja melífera no es demasiado antigua, según comentario de los expertos, a excepción del Viejo Mundo. Se introduce en América en el siglo XVI y los ingleses la llevan a Australia hacia el año 1.822. El primer autor español que escribe, y que se conozca, sobre la apicultura es Lucio Junio Moderato Columela, nacido bajo el Imperio Romano en Cádiz (50 d. de C.). Importante también, es el libro de Abu Zacaría Lahia, conocido como Aben Mohamed Ben Ahmed Ebn El Awam, andaluz y cuyo libro data entre el siglo XII y el XIII



   

 

Vestidos adecuadamente y con los utensilios necesarios, procedimos a la revisión de las colmenas, para ver la cantidad de miel acumulada y comenzar su extracción.

La primera sensación, para un inexperto, fue de cierto agobio al vernos invadidos por miles de abejas, golpeándonos sin descanso, hasta el punto de que enfocar la imagen que quería plasmar era harto complicado puesto que la cámara debía estar separada de mi cara para no acusar ninguna picadura.

Revisar las colmenas

 

Revisar la colmena es comprobar los panales, el volumen de miel acumulada y el estado del enjambre que allí trabaja sin descanso, en torno a su abeja reina.

El gran momento había llegado. Ver la colmena por dentro, observar el trabajo realizado y para los expertos, y contemplar a la reina.

 


 

Comprobar el panal

 

Fumigar o ahumar la colmena, es un acto necesario, para "tranquilizar" a sus obreras.

Las colmenas se situaron cerca del romero, tomillo, jarillas, flor de almendro... lo cual influirá en el sabor de su delicioso producto. En La Mela, como en otros lugares, estas especies son muy abundantes.

Fumigar o "ahumar" la colmena.

 

Comprobar el estado del enjambre es algo increíble. Miles y miles de abejas melíferas se reúnen en una sola colmena, bajo un zumbido constante provocado por el  movimiento de sus alas.

Hoy, quizás por el cambio climático, este revolotear parece que será inexistente, según dictan los investigadores.

 


 

Aspecto de una colmena abierta

 

En la imagen se aprecia un cambio de color en el panal. El más amarillento, la miel, se acumula en cada una de sus celdillas.

Extraído éste con unas tenazas, procederemos a prepararla para la extracción de la miel.

Extraer el panal

 

"Cortar" o separar la miel de las celdillas, para que caiga sobre un recipiente o centrifugadora.

Labor muy delicada para evitar que la miel se mezcle con otras sustancias y así obtener una pureza en el producto.

La centrifugadora girará sin cesar para que libere el producto tan duramente trabajado y  con una ansiada espera, en breves momentos, veremos surgir por fin.

 


 

Proceder al "corte" para su centrifugación

 

 

La miel, desprendida de las celdillas, gracias al centrifugado, saldrá del barril, pausada, lánguidamente, lamiendo el aire y dispuesta para satisfacer los más exigentes paladares.

 

¡ Objetivo cumplido ¡

Disfrutar de este delicioso manjar.

 
     


Hoy,  el arte de la apicultura y de la recogida de la miel ha desaparecido casi totalmente. En otro tiempo, se comenta, que era casi obligado tener colmenas, como parte del ajuar que se llevaba al matrimonio, el cual aportaba una buena parte a la economía del hogar. Hoy  solamente se ve alguna colmena de esos "meleros" que se resisten a guardar en sus cajas, todos esos aperos y hacen de las abejas y colmenas su hobby.

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